A un semestre del cierre de la década, no quedan dudas de que la variable más popular del rock argentino en los 90 es aquella conocida como rock barrial.
Con mayor o menor pericia, una serie de grupos (léase La Renga, Los Piojos, Los Caballeros de la Quema y los propios Viejas Locas) tomaron la decisión (estética, musical, conceptual) de cerrar los ojos al mundo y pintar su propia aldea.
Nada de raros peinados nuevos ni sofisticación lírica ni subirse al carro del avance tecnológico.Con sólo ver a Pity Alvarez (cantante-guitarrista, Villa Lugano) en acción, huelgan las
explicaciones).
De hecho, cuando para el tema La botella, luego de cederle la guitarra a su vecino Chizzo (de La Renga, Mataderos) decide zambullirse en el público, el cuerpo que regresa sin remera podría haber sido el de algún fan impostor: la diferencia casi no se habría notado. El muchacho no necesita hacer ningún estudio de campo para tratar a la audiencia de vos a vos.
Sólo basta una remera, un jean y un lenguaje llano y concreto, ya sea para la postal de gueto (El chico de la Oculta), las mujeres (el ying y el yang de títulos como Perra y Me gustas mucho) o los paraísos artificiales (LSD) y naturales (Legalícenla). Siguiendo la costumbre Obras 99 (a excepción hecha de los tres shows consecutivos de Los Piojos), Viejas Locas primero tanteó el terreno. Igual que Attaque 77, Almafuerte y Divididos, prefirió asegurarse el lleno total antes de arriesgar un segundo recital. De todas formas, en treinta temas repasaron sus tres discos (Viejas Locas, Hermanos de sangre y el fresquito Especial).
Aun a costa de algunos rocks que rozan la intrascendencia (Damelo, Tirado y enrollado) y la plomiza Niños (donde emulan sin suerte a Pink Floyd), el show tiene su dinámica propia y sus picos. Por ejemplo, Aunque a nadie ya le importe (acaso lo más redondo de su repertorio), la lagañosa balada El árbol y la nuevaolera Todo sigue igual, futuro hit.
Para la anécdota quedan los comentarios de Pity (Qué buenas tetas tienen las chicas que vienen a ver a Viejas Locas) o un minidiscurso pro Zona Roja, que culminó con una dedicatoria a Cris Miró y el homenaje del verso Qué bueno es estar con una chica como Cris Miró en el punk rock Una chica como vos.Musicalmente, Viejas Locas apela a instalarse en el terreno de las bandas de sus amores: The Rolling Stones, AC/DC y los Faces de Rod Stewart. El Pollo, primera guitarra, no será Ron Wood pero solea con empeño y gusto, mientras que el momento de Fachi (bajista) llega hacia el final, cuando como coda del hit Lo artesanal, conduce con su instrumento una sección de vientos que va desde el estándar Peter Gunn hasta una insólita cita al Billie Jean de Michael Jackson. Pity, a falta de matices vocales relevantes, canta con ganas y entusiasmo, con la convicción del que vive todo lo que transmite. Un valor que sus seguidores parecen priorizar